Si conectas tu estufa directo al gasoducto, tendrás gas. Pero el gasoducto viene con tanta presión que reventaría la tubería de tu casa. Entonces, a la entrada de la ciudad, una estación le baja la presión. Esa es la puerta de ciudad.
De ahí sale por tubos de acero y luego por la tubería amarilla que va debajo de las calles. Esa es la red de distribución.
Pero en tu casa la presión sigue siendo muy alta para una estufa. Entonces pones un aparato que la baja hasta unos veinte milibares, menos de lo que haces al soplar. Ese es el regulador.
Pero la empresa tiene que cobrarte lo que gastas. Entonces le pones un contador, y junto a él una válvula para cortar todo. Ese es el centro de medición.
Ahora sí llega el gas, pero si hay una fuga nadie se da cuenta: el gas natural no huele a nada. Parece mentira, pero ese olor a gas se lo ponen a propósito. Le echan un odorante, por ejemplo mercaptano, y lo alcanzas a oler cuando apenas hay uno por ciento de gas en el aire, muy lejos del punto en que podría explotar. Pero una instalación que hoy está sana, en unos años puede tener una fuga. Por eso, cada cinco años, un organismo acreditado la revisa, y esa revisión la pagas tú. Si no la certificas, la empresa tiene que cortarte el gas. En Colombia son más de doce millones de hogares con gas por red.
Felicidades, construiste la red de gas de tu casa.
¿Cómo se llama esta pieza?
«En tu casa la presión sigue siendo muy alta para una estufa. Entonces pones un aparato que la baja hasta unos veinte milibares, menos de lo que haces al soplar.»
Fuentes. CREG 059 de 2012 (revisión periódica cada 5 años, la paga el usuario); CREG 009 de 2005 (odorización: se debe oler con ≈ 1 % de gas en el aire); contrato de condiciones uniformes de Gases del Caribe 2024; MinEnergía (≈ 12,07 millones de hogares con gas por red). Los 20 milibares son el ajuste de gas natural de un fabricante de calentadores. Si hueles gas, llama a la línea de emergencias de tu empresa.






