Si quieres cruzar la cordillera Central, subes la montaña con una carretera, y tendrás el Alto de La Línea. Pero allá arriba, a más de tres mil metros, hay neblina, curvas y camiones que suben a paso de tortuga, y la vía se cierra cientos de horas al año. Entonces pasas por debajo de la montaña. Pero nadie sabe qué roca hay adentro: fallas, agua, roca blanda. Parece que abrieron un solo hueco de punta a punta, pero primero cavaron un túnel pequeño al lado, solo para conocer la montaña. Ese es el túnel piloto.
Desde él abrieron galerías para atacar el túnel grande por varios frentes a la vez. Pero la roca es dura. Entonces la perforas, llenas los huecos con explosivo y la vuelas, metro a metro. Eso es perforación y voladura.
Pero la roca recién abierta se puede caer, sobre todo donde hay fallas. Entonces le pones arcos de acero, pernos clavados a la montaña y una capa de concreto lanzado. Ese es el sostenimiento.
Pero de la montaña entra agua. Entonces lo impermeabilizas y lo recubres de concreto. Y en más de ocho kilómetros encerrados, el humo de los carros no tiene por dónde salir. Entonces le pones ventilación mecánica, luces y sensores de incendio. ¿Y si hay un choque adentro? El túnel piloto se volvió el túnel de rescate, conectado al grande por galerías cada quinientos metros.
Así quedó el Túnel de La Línea: ocho kilómetros y medio, abierto en 2020. Por eso, cuando vas de Armenia a Ibagué pasas por el túnel, pero de vuelta te toca subir por el Alto: es de un solo sentido.
Felicidades, construiste el Túnel de La Línea.
¿Cómo se llama esta pieza?
«La roca recién abierta se puede caer, sobre todo donde hay fallas. Entonces le pones arcos de acero, pernos clavados a la montaña y una capa de concreto lanzado.»
Fuentes. INVÍAS y Presidencia de la República (8,65 km, inaugurado el 4-sep-2020, un solo sentido Calarcá–Cajamarca, túnel de rescate con 17 galerías cada 500 m, excavado por perforación y voladura). La animación es ilustrativa y no está a escala.







