Si quieres cruzar el cañón del río Otún, haces un puente con muchas columnas abajo, y tendrás un viaducto. Pero el cañón es hondo: las columnas tendrían que ser altísimas, caras y en una ladera que se mueve. Entonces no lo apoyas desde abajo, lo cuelgas desde arriba. Pero ¿de dónde lo cuelgas? Entonces levantas una torre de concreto a cada lado del río, de unos cien metros de alto. Esas son las pilonas.
Y de ellas bajas cables de acero tensados hasta el piso del puente, como las patas de una araña. Esos son los tirantes.
Pero si los cables jalan la torre solo hacia un lado, la doblan. Entonces pones cables a los dos lados de cada torre, y las fuerzas se compensan: la torre solo recibe peso hacia abajo. Eso es el equilibrio.
Pero un piso de concreto pesado en la mitad cargaría demasiado los cables. Entonces haces el piso de acero y concreto, más liviano. Ese es el tablero mixto.
Parece que el viaducto se apoya en el río, pero no lo toca en la mitad: el piso cuelga de decenas de cables amarrados a dos torres, y entre una y otra hay doscientos once metros sin un solo apoyo. Esa es la luz principal.
Y como los cables se desgastan, se revisan y se templan cada cierto tiempo. Eso es el mantenimiento: el último fue en marzo de 2026.
Así quedó el viaducto César Gaviria, abierto en 1997, y al año siguiente ganó el Premio Nacional de Ingeniería. Por eso, cuando lo cruzas y ves los cables abriéndose en abanico, cada uno está sosteniendo un pedacito del piso por el que va tu carro.
Felicidades, construiste el viaducto de Pereira.
¿Cómo se llama esta pieza?
«Un piso de concreto pesado en la mitad cargaría demasiado los cables. Entonces haces el piso de acero y concreto, más liviano.»
Fuentes. FIGG, diseñadores del viaducto (luz principal de 211 m, pilonas de ≈105 m, abierto en 1997, Premio Nacional de Ingeniería 1998); El Espectador (mantenimiento de tensores de Invías, 12 al 31 de marzo de 2026). El dibujo es ilustrativo: las proporciones y el número de cables no son los reales.







