Si cuelgas una cabina de un cable entre dos lomas, tendrás un cable aéreo. Pero el cable se pandea con el peso y la cabina termina raspando los techos. Entonces pones postes altos de acero a lo largo de la montaña, con ruedas arriba por donde pasa el cable. Esas son las torres.
Ahora la cabina va alta, pero ¿quién la mueve? Entonces cierras el cable en un círculo gigante, como la cadena de una bicicleta, y en una estación pones un motor que hace girar una rueda enorme. Esa es la polea motriz.
Pero el cable se estira con el peso y con el calor, se afloja y puede salirse de las ruedas. Entonces pones un sistema que jala la polea todo el tiempo y mantiene el cable templado. Ese es el tensor.
Ahora sí funciona, pero el cable va rápido, y nadie se sube a algo así andando. Parece imposible, pero el cable nunca se detiene. Lo que pasa es que cada cabina va agarrada con una pinza de resorte, y al entrar a la estación la pinza se suelta: la cabina sigue despacito sobre unas ruedas, tú te subes, y al salir la pinza vuelve a morder el cable. Ese sistema se llama desembragable.
Así funciona la línea K de Medellín, que abrió en 2004: dos kilómetros, cuatro estaciones y una cabina cada doce segundos. Por eso nunca tienes que esperar mucho. Fue el primer sistema de cabinas del mundo integrado a un metro como transporte masivo.
Felicidades, construiste el Metrocable.
¿Cómo se llama esta pieza?
«El cable se estira con el peso y con el calor, se afloja y puede salirse de las ruedas. Entonces pones un sistema que jala la polea todo el tiempo y mantiene el cable templado.»
Fuentes. Metro de Medellín (Línea K: 7-ago-2004, 2,07 km, 4 estaciones, 3.000 pasajeros/hora/sentido, una cabina cada 12 s); Poma (primer sistema de telecabinas integrado a un metro).






